UN NOMBRE PARA LA EMPRESA. Por: Samuel Muñoz Muñoz Hay empresas con nombres bastante llamativos y otras que aún no han nacido y ya presentan inconvenientes por su razón social, como la empresa de mensajería, creada por mi amigo Felson, cuyo futuro nunca se vislumbró muy halagador. Su creador un abogado zapayanense de pura cepa como él asegura, un día cualquiera después de una fiesta donde tocó los platillos en una banda “chiflajopo”, amaneció con la idea de crear una nueva fuente de ingresos en su querido pueblo de tres mil setecientos habitantes. Rápidamente consiguió un socio y le explicó la conveniencia de crear un negocio de mensajería, dotado de dos mensajeros con sus respectivas bicicletas y por supuesto, adelantar el trámite de creación y funcionamiento ante las entidades correspondientes. El gran reto fue buscarle un nombre acorde con su actividad y que no estuviera inscrito en el Registro Mercantil, ya que la ley no permite usar nombres iguales para empresas con la...
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Leandro Díaz: La ofensa como inspiración. Un insulto fue el detonante de la primera canción que compuso a los 17 años nuestro Homero colombiano. La historia de un hombre que convirtió en belleza todo sus infortunios. Transcurría el año 1945 y Leandro Díaz, con 17 años de edad, tenía la costumbre de descansar y meditar sobre sus penas y alegrías debajo de un palo de mamón en su tierra natal, la vereda de Alto Pino en la zona de Lagunita de la Sierra, jurisdicción de Hatonuevo desde 1994, año en que siendo corregimiento de Barrancas fue erigido en municipio. Lo hacía siempre acompañado de una vieja dulzaina, que le había regalado un tío materno. Hasta el frondoso árbol llegaba una vecina de catorce años a encantarse con los lamentos de Leandro y los sonidos gratificantes del melodioso instrumento. La mamá de la joven, al enterarse de la razón por la que su hija desaparecía de la casa, se dirigió molesta al árbol donde descansaba Leandro y sin fórmula de juicio lo in...
César Marín: Un compositor oculto. La Ciencia oculta, el famoso paseo del compositor magdalenense, es una crónica musical bien contada, que nunca dio reconocimiento a su autor. Cuando escribo sobre canciones vallenatas, siempre tengo que hacerlo en tiempo pasado, porque ya no las escucho en el presente, ni las vislumbro en el futuro. Por: Samuel Muñoz Muñoz. César Marín y su esposa Carmen Oliveros, en Cartagena con Samuel Muñoz Muñoz (centro) A sus 88 años, el compositor César Antonio Marín Altamar, quien no aparece registrado en ningún trabajo discográfico, recordaba con una lucidez impresionante, sus épocas al lado del gran juglar, Luis Enrique Martínez y cantaba sin equivocaciones y en forma completa y ordenada sus canciones, grabadas todas bajo el registro de otros músicos. César, nació el 20 de julio de 1.923, en Bellavista, corregimiento del Cerro de San Antonio, departamento del Magdalena. Bellavista es conocido...

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