Fechas memorables en la música vallenata
Fechas memorables en la música vallenata
10 de enero.
Con el compositor en 2.014, en su residencia en
compañía de mi hermano, el profe Eduardo.
“En la cordillera arriba
Más allá del limoncito,
Vive la novia de Tijito
A esa que la llaman Ligia”.
En 1.971, Yuli su amor del momento, se marchó para Venezuela, dejando a Tijito con el alma adolorida y la mirada perdida hacia los confines de la extensa frontera, sin otra opción que el llanto y el olvido.
“Nuestro romance duró poquitos días
El 10 de enero se fue no se pa’ donde
Pero que triste se ve llorar a un hombre
Esa mujer me dejó sin alegría”.
Lo mismo sucedió con Dubis Guillén, la famosa Cañaguatera, quien también se marchó para Venezuela, sin más allá y sin más acá, como me aseguró Tijito en 2.014, en Valledupar, en tiempos del Festival Vallenato, bajo los árboles que dan sombra a su residencia, y cuyo frente está embaldosado “para no estar pensando en pintura”. La Cañaguatera, grabada por el tres veces rey vallenato Alfredo Gutiérrez, es la canción que le ha dado más platica, al ser regrabada por Carlos Vives.
Afirma el maestro Isaac, que ha tenido muchas decepciones, pero prefiere acariciar de nuevo la nostalgia y el deleite, antes que echar sal a viejas heridas, pero sin olvidar que una de esas mujeres a las que ha cantado, le hizo evocar la imagen bíblica de Eva, para mirar el camino de la derrota, expresando el trágico estigma que se esconde tras la belleza de la mujer, símbolo perenne del amor y el placer; por eso en un momento de arrebato misógino, compuso, Las mujeres, una inspiración desafiante y llena de citas históricas, que refleja su desahogo, por un desengaño.
Que clase de amor me dabas, mujer de pura maldad
Tu eres como la tumba del rico malo, indolente,
Se ve lujosa por fuera, muy bonita muy reluciente
Por dentro hay un esqueleto cubierto de iniquidad.
La mujer mala y bonita, tiene pacto con el demonio
Por culpa de las mujeres, se acabó el sabio Salomón
Con una tijera mocha motilaron a San Antonio,
Lo mismo hizo Dalila con el forzudo Sansón.
A ti te condenarán en la justicia divina
Te juro mala mujer que tu infamia no tiene nombre
Y yo te voy a decir, como dijo Vargas Vila
Que las mujeres se hicieron para que sufrieran los hombres.
Su compañera actual es la arjonera María Eugenia Vásquez, una mujer blanca, alta y fornida a quien cariñosamente llama la potranca, y de quien me señaló que no le preocupa la estatura y esbeltez de su pareja, porque a pesar de solo medir él, un metro y cincuenta y seis centímetros y ser bastante maluquito, se siente grande y poderoso.
Definitivamente el maestro Isaac, piensa como Napoleón Bonaparte, quien por su baja estatura gritaba con orgullo: “La estatura de los hombres no se mide de los pies a la cabeza, sino de la cabeza al cielo”

Comentarios
Publicar un comentario